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Edorta Etxarandio

-FIN DE FIESTA EN EL HOTEL DEL LAGO BRAIES (I)-

FIN DE FIESTA EN EL HOTEL DEL LAGO BRAIES

Ya que ahora no se puede viajar, es recomendable volver a viajes ya realizados, y así disfrutar, reproduciendo algunas fotografías de lugares de belleza sobrecogedora, como el Lago di Braies.

El Lago di Braies o Pragser Wildsee, en el Sud-Tirol o Alto Adige, región austriaca que solo lleva un siglo incorporada a Italia, pasa por ser mágico, debido al color de sus aguas con cierta luz esmeralda al reflejo de las paredes del pico dolomita Croda del Becco o Seekofel (caliza pelada, cuya composición analizó el geólogo francés Deodat Dolomier, protagonista del rebautizo de la cadena alpina) de casi 3.000 m (el lago está a 1.500).

Pragser Wildsee. Desembocadura de riachuelo, a la izquierda de la “playa” del gran hotel

Las fotos están sacadas desde el sendero que circunvala todo el lago, que es pequeño (31 ha) y muy profundo (hasta 30 m), de un perímetro de unos 3,5 km, al oeste del “Gran Hotel”, que lleva el nombre del lago, el cual pertenece al pueblo de Prags o Braies.

La dueña era en 1945 Emma Heiss-Hellensteiner, hija de quien lo edificó, Eduard Hellensteiner, siendo arquitecto Otto Schmid, famoso por sus proyectos de hoteles Gesamtkunstwerk (en este caso, la combinación de varias artes dentro de lo pintoresco) en el Tirol, obviamente cuando todavía era un lugar recóndito del Imperio Austro-Húngaro, inaugurado el 10 de julio de 1899. A su vez, Eduard era hijo de la pionera del turismo tirolés, la abuela Emma (1857-1904). Todo un hilo del que tirar para una historia de los orígenes del ecoturismo.

Fue un destino para alojarse en sucesivos veranos el malogrado Archiduque Franz Ferdinand, cuyo asesinato en Sarajevo motivó la Gran Guerra, a cuyo fin, el Tratado de Saint-Germain entregó Trentino y Sud-Tirol al irredentismo italiano.

Pragser Wildsee. La terraza del gran hotel hacia la derecha

En el Gran Hotel existe actualmente un archivo Zeitgeschichtsarchiv, desde 2006, que yo no he visto, puesto que se reserva a los hospedados, y a simposios y conferencias, y que tiene cuatro secciones:

  • 1.- Turismo primitivo en Val de Pusteria o Puster Tal (Valle entre Tirol del Este y Tirol del Sur, aunque también llaman Pusteria los italianos a toda la región, antes de los Habsburgo, que dicen violentamente germanizada desde la Edad Media, la Alta Pusteria el Sur del Tirol, y la Baja Pusteria el Trentino);
  • 2.- Comienzos del alpinismo en Pragser Dolomiten (Grohmann y Edler de Granvell);
  • 3.- El frente de los Dolomitas en la Gran Guerra;
  • 4.- Transporte y liberación de Die Prominenten.

En realidad, cuatro temas profundos, relacionados entre sí, por supuesto, de los cuales pueden ser ejemplares el hotel y el lugar, de extraordinaria belleza, por la unión del muro de piedra como fondo de unas aguas calmas y cristalinas, de tonalidad que refleja el arbolado alpino.

El suroeste del parque natural del Pragser Tal es precisamente donde han quedado algunas aldeas en que se sigue hablando el ladino, variedad de Ampezzo, que junto con el romanche del cantón suizo de Grisones, y el friulano, componen el grupo de lenguas retorromances.

El gran hotel de cara al lago, tras de una nevada tardía, en imagen moderna de publicidad para reservas. La estructura y apariencia no ha cambiado desde principios del pasado siglo XX

El Hundimiento (Der Untergang)

Pues bien, un día después de que Mussolini fuera fusilado y linchado en Milán, y dos días después de la capitulación de la Alemania en Italia, firmada el 29 de abril de 1945, con la autoridad del Coronel General Vietinghoff y del SS Obergruppenfuhrer Wolff en Caserta (de entrada en vigor diferida 96 horas), y cuando ya, aunque no se supiera, el 30 de abril Adolf Hitler se saltara el velo del paladar en su búnker, rodeado de ruinas de Berlín, en esa semana que tardaron los gerifaltes del III Reich en rendirse sin condiciones, Die Prominenten, excepto algunos que habían resuelto cruzar las líneas y solicitar la presencia de las tropas estadounidenses, se hallaban en el Gran Hotel Pragser Wildsee custodiados por la Wehrmacht, al mando del capitán von Alvenslebens, agricultor de la baja nobleza prusiana profundamente cristiano (protestante). Cuando llegaron los norteamericanos el 4 de mayo de 1945, se rindió y entregó los prisioneros.

Para los alemanes, ese espacio temporal entre otoño de 1944 y el inicio de la primavera de 1945, hasta el que habían seguido funcionando los campos de exterminio con eficiencia, y ya casi todos eran conscientes de que su país había cometido atrocidades innombrables de las que tendrían que rendir cuentas, les llevaba a resistir en un estado de ánimo entre la determinación fanática y la resignación desesperada. Se decía entonces que había que disfrutar de la guerra, puesto que la paz iba a ser un infierno.

Pragser Wildsee. En la misma playa del gran hotel, la choza palafítica de las barcas

Anexiones y secesiones

Es fundamental situarnos en la región a que pertenece esta belleza de los Alpes Dolomitas. El Tratado de Saint-Germain-en-Laye firmado el 10 de septiembre de 1919 entre las potencias aliadas vencedoras de la I Guerra Mundial y el Imperio Austro-Húngaro, estableció de modo definitivo el desmembramiento de la antigua monarquía de los Habsburgo.

En su lugar quedó reconocida la República de Austria como “estado sucesor”, la cual quedó limitada a algunas zonas en las que se hablaba solamente el alemán. El mismo estado que actualmente es miembro de la Unión Europea. Regiones de mayoría étnica germanófona quedaron en 1919 fuera de la nueva Austria, siendo origen de un conflicto aprovechado por el III Reich, simétrico al de los antiguos territorios prusianos con población de habla alemana que habían quedado por el Tratado de Versalles fuera de la soberanía de la República de Weimar (Memel, Danzig, Posnania, el “corredor polaco”, la Alta Silesia de Kattowitz, Alsacia y Lorena, y Eupen-Malmedy).

Los territorios de población germánica aledaños a la frontera austriaca, sin solución de continuidad, fueron los Sudetes, pueblos de la frontera de Bohemia y Moravia, dentro de Checoslavaquia (actual Chequia), que también lindaban con Silesia, Sajonia, y Baviera, los cuales nunca habían tenido una unidad administrativa diferenciada, y el Tirol del Sur, que era una porción septentrional al Trentino, ocupada en la I Guerra Mundial por Italia, y obtenida por ésta en dicho Tratado, sin una justificación cultural en la “doctrina Wilson”. El territorio de la antigua provincia o estado del Tirol, con capital en Innsbruck, integraba el Tirol, actual estado federado de Austria, y lo que fueron los obispados de Trento y Bressanone (Brixen). Trento era de lengua italiana, y el Sur del Tirol de lengua alemana, a principios del siglo XX (ahora también, a pesar de todo).

El antiguo Tirol de los Habsburgos. Trentino, la zona morada, de habla italiana; el Tirol del Norte y del Oeste, cuya solución de continuidad es el Paso de Brennero, zona carmesí, conservada en Austria; y Tirol del Sur, zona naranja, de habla germánica, que es Italia desde 1919, región autónoma de Bolzano (Bolsen)

En el momento en que nos fijamos, el II Reich, después del Anschluss, invadida Austria o unificado con ella -según la tesis-, había sujetado a su jurisdicción a todos los territorios en que se hablaba alemán (por supuesto, que sojuzgado muchos otros), salvo dos, de soberanía ajena. Estos eran los cantones germanófonos de la Confederación Helvética, y el Südtirol, en el Reino de Italia. Es evidente que en este segundo caso la cuestión era dependiente de la inquebrantable amistad de la Alemania nazi y la Italia fascista.

Otra suerte tuvieron los Sudetes, en que el Partido Alemán de los Sudetes (Sudetendeutsche Partei, SdP), fundado por Konrad Henlein, había cooperado hasta la recompensa de su anexión a Alemania en 1938, desmembrada Checoslovaquia y formado el Protectorado de Bohemia-Moravia. El equivalente nacionalsocialista de los alemanes de Südtirol era un movimiento clandestino de resistencia a la italianización mussoliniana, el Völkischer Kampfring Südtirols, fundado por Peter Hofer. El movimiento se transformó y legalizó en 1940 como Arbeitsgemeinschaft der Optanten für Deutschland, ADO (“Asociación de optantes para Alemania”), que en su propia denominación indica una finalidad, que no era la de unir a Alemania lo que era la provincia de Bolzano.

Migraciones humanas en una época convulsa

Puesto que la Alemania nazi no podía agredir a su aliado italiano, la solución arbitrada fue algo así como “Paz por población” -según se ha hablado en los último tiempos del conflicto palestino-israelí de “Paz por territorio”-. El 21 de octubre de 1939 Adolf Hitler y Mussolini llegaron a un acuerdo para solucionar la asimilación de las minorías étnicas alemanas en Alto Adigio, a la que se venía entregando el Fascismo con rudeza. Los miembros de las comunidades lingüísticas germánicas tuvieron que elegir hasta el 31 de diciembre de 1939 entre permanecer en Italia y perder todos los derechos de las minorías, o emigrar a la Alemania nazi, la llamada Option für Deutschland (Opción para Alemania). La inmensa mayoría de la población optó por la emigración, se unieron a la ADO, se les llamó Optanten, y se les tachó de nazis, mientras que una minoría, que decidió quedarse, llamados Dableiber, promocionada por sacerdotes católicos locales, fueron difamados como traidores, tanto por italianos como por austriacos.

En 1943 habían emigrado a la Großdeutschland 75.000 habitantes del Tirol del Sur, la opción dividió a muchas familias hasta estos días, y el desarrollo de la economía de la provincia quedó paralizado, en la que era ya una de las zonas más pobres de Italia.

La supuesta fortuna de la población sudete, que se integró como distrito de Sudentenland en la Gran Alemania, no fue, por la derrota total, a la postre, más que una ruina histórica, dado que el territorio volvió a Chequia y la etnia germánica fue expulsada para siempre. En cambio, 50.000 optanten pudieron volver al Südtirol, el autogobierno de Alto Adige es hoy día muy importante, por la presión de Austria, que en la postguerra pudo jugar el rol de “país victima” de la Alemania nazi, la conservación de la lengua y culturas tirolesas está fortalecida, y la región es la de mayor renta per capita de la Italia moderna.

De todas las maneras, en septiembre de 1943, cuando Italia había firmado el armisticio con los Aliados, la Wehrmacht ocupó la provincia de Bolsen, y el día 10 estableció la Zona de Operaciones de los Macizos Alpinos, OZAV, que incluía también Trentino y la provincia de Belluno. La ADO se disolvió y se unió al Deutsche Volksgruppe, formándose el Cuerpo de Voluntarios del Tirol del Sur, que se empeñó en revertir la italianización -la cual nunca se llegó a completar por el estado fascista-, en arrestar a soldados italianos que no se habían entregado, e incluso en involucrarse en la vergonzosa aniquilación de la población judía en Merano (Meran).

La OZAV fue administrada por el Alto Comisionado Franz Hofer, Gauleiter de Tirol-Vorarlberg (Peter Hofer, quien no parece que fuera pariente -es apellido muy común, que viene a significar granjero-, fue nombrado Prefecto de la provincia de Bolzano, y murió por ataque aéreo el 2 de diciembre de 1943). La zona se administró de hecho como parte del Reichsgau de Tirol-Vorarlberg, y aunque Hofer quería anexar formalmente la OZAV a su Gau, y así producir la reunificación de Tirol y la resurrección territorial de la antigua provincial de la corona Habsburgo, esta no tuvo lugar. Hitler quería mostrar consideración por Mussolini, aunque el gobierno de la República de Saló no tuvo influencia más que simbólica en el área.

Provincia de Bolsen o Bolzano. La zona verde es Puster Tal o Val de Pusteria, en entido propio. La punta de a flecha azul marca el punto del Pragser Wildsee, marcado en la dirección de Cortina d´Ampezzo, provincia de Belluno, hacia Bruneck o Brunicco.

Franz Hofer se rindió a los americanos el 2 de mayo de 1945, cuando los Prominenten se hallaban en el Hotel de Braies, antes de su entrega a la fuerza americana. Y el caso es que, después de permanecer tres años en un campo de internamiento en Innsbruck, consiguió escapar a Alemania, y murió en 1975, viviendo de su profesión de agente de ventas. Al final, bajo su nombre verdadero, con su mujer y siete hijos, en Mülheim, sin llegar a cumplir ninguna pena por sus actos.

El ocaso del imperio en el último bastión nibelungo

Es otra singularidad tirolesa de esta historia, puesto que este Hofer fue la persona que se entrevistó con Hitler en el Búnker en abril de 1945, promoviendo la erección entre Tirol y Baviera de la Alpenfestung (fortaleza alpina), como suerte de último bastión nibelungo de la Alemania nazi, para lo que logró aprobación (aunque nada más que ello).

Lo más fascinante del asunto es que en el Hotel de Braies, en un bonito inicio de primavera alpina, se produjo un episodio exótico del “fin de fiesta”, lo que se dice de un modo del todo escarnecedor, de esa primera semana de mayo de 1945 para donde todavía existía una autoridad alemana. Vino precedido por el único caso en que formalmente se enfrentaron militares de la Wehrmacht a dos destacamentos de las SS y SD.

En realidad, el que no se llegara a disparar ningún arma procedió de la oportunidad de que el comandante en jefe de las SS en la República Social de Italia (Saló), Wolff, estuviera al lado del jefe del estado mayor de Vietinghoff, cuando amenazaba von Alvenselebens al comandante Bader de la SD, quien decía tener órdenes escritas de Hitler, y la seriedad de aquél fue capaz de disolver la contienda.

Die Prominenten

Pero ¿quiénes eran Die Prominenten, que podemos traducir como las celebridades? Eran 139 prisioneros previos (y dos italianos capturados en la zona, Tullio Tamburini, Capo della Polizia de la derrumbada República Social Italiana, y Eugenio Apollonio, Vice-Capo).

Todos ellos de supuesto alto perfil para el régimen nazi, que se encontraban en prisión, o en distintos campos de concentración, Buchenwald, Floßenbürg y Mauthausen. Llegado el momento, fueron concentrados en el campo de Dachau, en el marco de un plan, que las fuentes se dividen en atribuir a Ernst Kaltenbrunner, general SS y mano derecha de Himmler, jefe de Oficina Central de la Seguridad y de la Gestapo de Viena (ahorcado en octubre de 1946 en Nüremberg), y al jefe de la Gestapo SS Gruppenführer Heinrich Müller (desaparecido en Berlín en esos días de 1945, y declarado fallecido), pero que se coincide en que fue ordenado personalmente por Adolf Hitler.

LISTADO DE LOS PROMINENTEN

El grupo Die Prominenten estaba compuesto por 141 hombres, mujeres y jóvenes de diecisiete nacionalidades.

-42 eran familiares, algunos menores de edad, del coronel Claus von Stauffenberg, de Carl Friedrich Goeldeler, o de  otros líderes del intento de asesinato de Adolf Hitler en julio de 1944.

Según cuenta el poeta y ensayista alemán Hans Magnus Enzensberger, premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2002, en “Hammerstein o el tesón”, Franz von Hammerstein, teólogo protestante, discípulo de Martin Niemöller, también preso, lo era por culpa parental, debido a sus hermanos, supuestos partícipes del complot, y junto con otros cuatro detenidos de este grupo fueron enviados al sur a pie, por carencia de vehículos, y no llegaron a estar en el Gran Hotel.

Habían sido los aludidos encarcelados bajo Ley de Sippenhaft (que cabe traducir como de culpa colectiva). Este es otro de los fascinantes conceptos jurídicos establecido en el III Reich, según el cual un acusado de crímenes contra el Estado extendía automáticamente su responsabilidad penal en igual medida hacia sus parientes, de modo que tales familiares del acusado eran considerados culpables, detenidos, y en algunos casos también condenados por el delito que cometiera su pariente acusado.

El castigo de grupo o clan es un clásico de las prácticas de la guerra de la antigüedad, y más modernamente, de los conflictos civiles y coloniales, también ingleses y franceses, y como política de tiranías, los famosos ejemplos de la Unión Soviética de Stalin, y posteriores de la Revolución Cultural maoísta y dictaduras iberoamericanas. Se denomina Kin Punishment en la información viral, que puede consultarse.

Lo original de la Alemania nazi es que se instaurara mediante una ley penal formal, después del atentado del 20 de julio contra Hitler, por inventiva de Heinrich Himmler. En esa obsesión por el formalismo jurídico y el orden técnico, en la línea del irracionalismo filosófico, que nunca abandonó el Derecho alemán, invocando como antecedente una presunta costumbre de las tribus teutonas, con arreglo a la que todo el clan del acusado era condenado, alegando como justificación la “corrupción de la sangre”, por lo cual era preciso no sólo el castigo del culpable sino también la expiación de todos los integrantes de su familia (aunque no solo consanguíneos infestados, sino los afines, parientes políticos).

El resto de prominenten incluía una serie de colectivos, de naturaleza muy diferente, puesto que integraba a las víctimas propiamente del Estado, interiores y exteriores, y un número de traidores, saboteadores, espías y resistentes, que se aproximaban a los victimarios, que por una razón u otra habían caído en desgracia, distintas clases, que se solidarizaron en la privación de libertad, entre los que menciono los más renombrados:

-Militares soviéticos renegados.

Había 6, el de mayor rango, el general Ivan Georgievich Bessonov, a la cabeza de la fracasada Operación Gulag, quien acabó fusilado por la Unión Soviética, después de ser liberado de la prisión alemana.

-Antiguos colaboradores de países del Eje.

Eran 7 los italianos ajenos a la República de Saló, entre los que sobresalen Mario Badoglio, hijo del Mariscal Pietro Badoglio, quien había sustituido a Mussolini, tras del golpe de estado de 25 de julio de 1943; y el general Sante Garibaldi, hijo del famoso aventurero nizardo, uno de los principales artífices de la Unidad de Italia.

De los húngaros, 10, los más destacados eran Miklós Horthy, Jr., diplomático, hijo de Miklós Horthy, quien había firmado hace no mucho el armisticio con los Soviéticos a las puertas de sus ensanchadas fronteras magiares, y estaba detenido en Baviera, y Miklós Kállay, ex Primer Ministro de Hungría.

-Capturados entre los Aliados, o en países sojuzgados.

Austriacos eran  Richard Schmitz, ex alcalde de Viena, y Kurt Schuschnigg, ex canciller austriaco, después del asesinato de Dollfuss, y antes de la invasión alemana.

Franceses estaban Léon Blum, ex Primer Ministro de Francia; el Príncipe Xavier de Borbón-Parma, quien a pesar de su nacionalidad, era el pretendiente carlista del Reino de España, abominado por Franco; Monseñor Gabriel Piguet, obispo de Clermont-Ferrand, puesto que en la jerarquía católica hubo quien pagó con su vida por combatir el antisemitismo del Gobierno de Vichy; y Raymond Van Wymeersch, capitán de la Fuerza Aérea Francesa Libre, genuino héroe, el gran escapista, cuyo última fuga de Stalag Luft III de Breslau, le hizo uno de los 26 supervivientes de la más grande fuga de prisioneros de guerra en Alemania.

Entre los súbditos del Reino Unido, Sigismund Payne Best, capitán del Secret Intelligence Service, quien fue secuestrado en el incidente de Venlo (Países Bajos), en el plan de contraespionaje de Himmler para abortar la red que pretendía un golpe de estado en Alemania cuyo fin era derrocar al Hitler; Jack Churchill, teniente coronel de British Comandos, que equivocadamente se creía emparentado con el Primer Ministro Sir Winston; un Churchill más, Peter, capitán de Special Operations Executive, SOE; Harry Day, otro héroe de la RAF, prisionero de guerra desde 1940, y gran escapista, siendo su cuarta la gran fuga de Stalag Luft III; así como otros militares, el de mayor graduación el teniente coronel John MacGrath.

De los griegos, se hallaban 7 miembros de la plana mayor militar, a la cabeza Alexandros Papagos, teniente general, comandante en jefe del ejércio griego.

También había 3 polacos, el conde Aleksander Zamoyski, comandante del ejército, y dos pilotos de la RAF; 2 eslovacos, un militar e Imrich Imrich Karvaš, Gobernador del Banco Nacional Eslovaco; 1 letón, Gustavs Celmins, capitán de la reserva del ejército, 1 holandrés, Johannes JC van Dijk, Ministro de Defensa, 1 noruego, Arne Dæhli, capitán de la Armada

-Personalidades alemanas no gratas, y oficiales de la Wehrmacht, que simplemente habían discutido con Hitler (y que no habían sido eliminados).

Había 29 alemanes de origen, y entre los militares más renombrados,  Bogislaw von Bonin, coronel de la Wehrmacht, Alexander von Falkenhausen, general, ex comandante militar de Bélgica y Francia, Franz Halder, general, ex Jefe del Estado Mayor General, general Georg Thomas, y el oficial de marina de la Abwerh Franz María Liedig. El  Príncipe de Prusia, Friedrich Leopold; el Príncipe Felipe de Hesse, ex embajador de Alemania en Italia; el ya mentado Martin Niemöller, pastor teólogo; Hjalmar Schacht, ex presidente del Reichsbank y Ministro de Economía; y el empresario del acero Fritz Thyssen.

Todos los Prominenten eran varones, signo de los tiempos y la guerra, aunque entre los 141 en total, había mujeres, aparte de las arrestadas por la imputación colectiva familiar, quienes acompañaron a los prisioneros, algunas con sus hijos, por haber decidido voluntariamente compartir con sus personas afectos el cautiverio.

Cada uno tiene una historia atrayente, muchas veces admirable, la de algunos ignominiosa, la que no cabe en este capítulo.

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