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Edorta Etxarandio

– AURORA: PSIQUIATRIA GERMANICA Y EUGENESIA (y II) –

José Rodríguez Carballeira conocido como Pepito Arriola gran pianista músico.

José Rodríguez Carballeira niño prodigio conocido por Pepito Arriola.

La parte primera de este post puedes consultarla aquí:

En la historia del experimento eugenésico fracasado trágicamente por el trastorno mental de Aurora Rodríguez Carballeira, había un precedente truncado. Anteriormente había criado al hijo de su hermana Josefa, y gracias a su “programa” convirtió a Pepito Arriola en un niño superdotado para la música.

Es curioso que la eugenesia guiara, tanto la ideología de la parricida de Hildegart como al perito psiquiatra que, de manera acientífica, propugnó y consiguió la condena por plena responsabilidad penal, el Dr. Vallejo-Nágera. Dado que este era reconocido médico militar falangista, y Aurora libertaria. Y si la eugenesia de factores biológicos, buscada por el franquismo de los años cuarenta del pasado siglo nunca pudo sostenerse, la de factores ambientales, que buscaba la izquierda, precisamente se encuentra con la constatación de un gen de “niño prodigio” en la familia Rodríguez Carballeira.

Formación para el aprehendizaje del piano

Pepito Arriola (José Rodríguez Carballeira, conocido por el segundo apellido del abuelo materno) nació en Betanzos el 14 de diciembre de 1895. Era hijo de la hermana mayor de Aurora, Josefa Rodríguez Carballeira, también madre soltera, quien se convertiría veinte años más tarde en primo de la malograda Hildegart. Igualmente fue un notorio “niño prodigio”, músico precoz y virtuoso instrumentista. Y ello gracias al cuidado y educación musical de su tía Aurora con 16 años (ausente de El Ferrol la madre viajera por Madrid y París  movida por el escándalo). Obviamente, esta capacidad, cualquiera que fuera el método de Aurora, debió proyectarse sobre unas superdotaciones intelectuales específicas, innatas, de Pepito musical, y de Hildegart lingüística, a las que se sumó dicho método “Mary Shelley”.

Avisada la madre de las cualidades extraordinarias de su hijo, a principios del año 1899, volvió a El Ferrol. Arrebató a Pepito de la custodia de Aurora, sumiendo a ésta en la frustración amargada que influyó en su conducta posterior, y se lo llevó a Madrid. Fue entonces donde se inventó una biografía para el niño, presentándose como viuda, y asumió el papel de agente, representante y relaciones públicas.

Celebró su primer concierto en diciembre de 1899, días antes de cumplir cuatro años de edad, en la casa de la familia Montano, presentado como el “Mozart español”. En febrero de 1900 ofreció un concierto en el Ateneo de Madrid, y ese mismo año fue presentado en concierto con seis obras de su propia autoría ante la Reina Regente María Cristina. El 21 de agosto de 1900, el profesor Charles Richet, catedrático de Fisiología y Premio Nobel de Medicina en 1913, presenta a Pepito Arriola como un “fenómeno mental”, caso de estudio en el Congreso de Psicología organizado por la Universidad de París. Se hablaba de un supuesto de posesión, y Rosalie Thompson, famosa clarividente presente en el congreso, tuvo una visión: aquel niño se fusionaba con la figura de un hombre mientras tocaba.

La Casa Real tomó a Pepito bajo su protección y pagó sus estudios en Alemania con una beca de 500 marcos mensuales, a donde se trasladó con su madre en 1902. Estudió con Richard Strauss, obteniendo el año 1904 la calificación de matrícula de honor en Armonía y Composición en el Conservatorio Nacional de Música de Berlín, formándose como pianista con Alberto Jonás. Entre otras, tocó con la Orquesta Filarmónica de Berlín, siendo elegido pianista de la corte de Guillermo II, nombrándosele en 1903 hijo predilecto de la ciudad de Leipzig. El año 1908 llevó a cabo una amplia gira por Europa, actuando finalmente en Rusia ante el zar Nicolás, y en 1910 realizó su primera gira americana, incluyendo Cuba y Estados Unidos, donde tuvo un resonante éxito. Desde el año 1911 y hasta el fin de la Primera Guerra Mundial, Pepito Arriola reside en España, continuando con éxito sus giras musicales.

El 12 de febrero de 1915, Pepito Arriola se presentaba en la sala de la Sociedad Filarmónica de Bilbao, la más anciana de España. Un concierto integrado en la gira que visitaba varias estas sociedades filarmónicas, como la de Zaragoza, donde Arriola había tocado unos días antes. Ya no era un niño prodigio sino un declinante músico de 19 años, de cuya infancia nunca lograba escapar.

El programa: Concierto italiano, BWV 971 (Bach); Sonata Appasionata (Beethoven); Polonesa en la bemol mayor, op.53, Barcarolle, op.60, Estudio en do menor, op. 10, nº 12, y Sonata en si menor, op.58 (Chopin); Soneto 47 del Petrarca y Après une lecture du Dante, de Deuxième anèe de pèlerinage: Italie, S.161, nº 4 y nº 7 (Liszt); Preludio y Nocturno para la mano izquierda, op.9 (Scriabin)

El gen de alta capacidad que se debía transmitir por el cromosoma X no quedaba ahí…

La madre de Pepito Arriola se había casado en 1906 con Eugenio Amado Osorio y Zabala, famoso médico, fundador del Instituto Ruber, y explorador. Natural del pueblo asturiano de Vegadeo, en 1884 se embarcó -con Manuel Iradier y Montes de Oca- en la famosa expedición a África en la que se recogieron datos arqueológicos, zoológicos y antropológicos. y ganaron para España 14.000 km2 de costa africana.

Con él, concibió a dos hijas, Pilar y Carmen. Carmen Osorio Rodríguez nació en Berlín en 1907, y fue iniciada en la música desde la cuna por su madre, y con 5 años comenzó a acompañar a su medio-hermano Pepito Arriola en conciertos de los mejores coliseos del planeta.

En los años veinte, al concluir la Gran Guerra, la familia se asentó en Alemania. Carmen se convirtió en pianista asalariada, traductora e intérprete. Y durante los años del nazismo, a sus conciertos en emisoras y teatros de Berlín asistían dirigentes como Goebbels o el propio Hitler.

Carmen Osorio Rodríguez
Carmen Osorio Rodríguez

Tras la Segunda Guerra Mundial, se acentúa el declive de Pepito y Carmen. Consecuencia del mito del fracaso del niño prodigio, por simple homologación a músicos de la edad o la frustración, inseguridad y vacío por la derrota de una Alemania en la que se realizaron profesional y humanamente.

El ocaso de un prodigio

Habiendo sido destruida en bombardeo la casa berlinesa, en el año 1946 regresaron Pepito y Carmen a España, donde el primero no volvió a disfrutar de la fama y el éxito anteriores. Arrastró la etiqueta de haber sido un “niño prodigio”, y tuvo que sobrevivir dando clases de piano. Muerta Josefa Rodríguez en Alemania, se convirtió en el tutor legal de su tía Aurora, ingresada en el manicomio de Ciempozuelos desde 1935.

A pesar de haber compuesto 62 variadas obras musicales, murió antes que su pupila el año 1954 en Barcelona prácticamente arruinado y en el olvido. Carmen, que se había casado con el catalán Ignacio Solé Aguilar, actuó en 1949 por Oriente y se radicó en Teherán del Sha de Persia (hoy Irán). Trabajó como profesora de piano en el Conservatorio hasta 1979, el año de la revolución chiita cuando ella tenía 72 años. Los últimos años de su vida los pasó en Ferrol, muriendo en 1995.

Pilar Osorio Rodríguez también fue una virtuosa precoz. En 1910, cuando Pepito realiza su primera gira americana, viajó a bordo del trasatlántico Kaiser Wilhelm, donde el 24 de octubre participaron ambos en un concierto benéfico a favor de los huérfanos de la Marina. Fue un dúo pianístico habitual en la siguiente década. En aquel concierto también toma parte Gustav Mahler, que viaja en ese barco, dirige y se sienta al piano.

Un virtuosismo familiar programado y caduco en una época convulsa

Pepito, Pilar, Carmen e Hildegart portaban una herencia de superdotación musical y lingüística, pero sus vidas fueron construidas desde el primer momento con una férrea disciplina por sus “fabricantes”.  Desde el escenario de las salas de música o de la reforma política y social-feminista, rentabilizarían unas creaciones pretendidamente perfectas para un fin específico. En unos casos, más vulgares, lucrándose con los fenómenos de feria, y en el de Hildegart, con el único alto beneficio de la emancipación de la mujer en una sociedad libre del futuro.

Ilustración de Hugo Tobío, en la Magazine de Konpartitu, Núm. 1,, de 05/12/2017, Capas, Retratos, Pepito Arriola,. la construcción de un prodigio, by Inés Mogollón

Las creadoras, Josefa y Aurora, no dejaban de ser burguesas de provincias, que deseaban replicarse en las personas que anhelaban haber sido. Y hallaron el regalo de una combinación genética favorable, a la precocidad en los adornos socializadores propios de su clase: conocimientos de música y conversación políglota. Aurora aportó la vocación política sufragista y libertaria. Nunca dudaron en corromper la realidad en pro del interés de las creadoras de esos “muñecos de carne”. Hasta un punto en el cual Aurora llegó a corromper su percepción de dicha realidad, y considerar a su propia hija nada más que una rata de laboratorio

Aurora Rodríguez Caballeira en su reclusión
Aurora Rodríguez Caballeira en su reclusión

Aurora Rodríguez entendía la eugenesia como la mejora de la especie humana, para una mejor sociedad como en el pensamiento avanzado del movimiento anarquista español desde principios del siglo XX.  La finalidad era fundar una sociedad de mujeres y hombres nuevos e iguales, fuera de los prejuicios de la sociedad burguesa, que pudieran redimir al proletariado y a la humanidad.

Pepito, Pilar, Carmen e Hildegart portaban una herencia de superdotación musical y lingüística, pero sus vidas fueron construidas desde el primer momento con una férrea disciplina por sus “fabricantes”.  Desde el escenario de las salas de música o de la reforma política y social-feminista, rentabilizarían unas creaciones pretendidamente perfectas para un fin específico. En unos casos, más vulgares, lucrándose con los fenómenos de feria, y en el de Hildegart, con el único alto beneficio de la emancipación de la mujer en una sociedad libre del futuro.

En este objetivo, la natalidad consciente y la genética eran esenciales a la hora de concebir a los hijos. Esta idea confundía la biología y la conducta. Así, el progenitor elegido por Aurora no participaría en la educación de la hija, y si no tenía vicios ni enfermedades, nacería una niña sana y sin vicios. Pero sólo algunas enfermedades son genéticas, y el vicio pertenece a la voluntad, dentro de unas normas morales, y no al cerebro, sin que se gobierne por la herencia sino por la educación. Los desvíos de Hildegart se interpretaron por Aurora como una señal de que unos genes viciosos,ignorados del padre, estaban haciendo aparición en la hija

La perversión de la eugenesia

La eugenesia negativa no promueve la mejora de la demografía humana, sino que elimina la indeseada. La matriz de la eugenesia negativa se encuentra en EE.UU. y Escandinavia, con leyes de esterilización obligatoria de las personas consideradas ineptas. Nuevamente con la confusión de conceptos, al afectar a enfermos mentales aquejados de trastornos que no son genéticos o no se heredan, a homosexuales y delincuentes sanos, y a discapacitados físicos. En los años veinte, en Norteamérica tenían 34 estados leyes de este tipo.

Un “cartel informativo” de la exposición Wonder of Life en Berlín en 1935

Precisamente el régimen nazi se inspiró en la Laughlin Act de California ley de Laughlin para redactar su norma de la famosa Ley para la Prevención de Descendencia con Enfermedades Genéticas de 14 de julio de 1933, que a su vez fue elogiada por notables eugenistas estadounidenses. Obviamente, el elenco de supuestos de esterilización forzosa, contenía rasgos de las personas que no son heredables, y ni siquiera enfermedades, sino formas de ser. La deriva de la eugenesia hacia el puro genocidio, la eliminación sistemática por motivos raciales, con el Holocausto judío, asoció peyorativamente eugenesia negativa y racismo, y se proscribió la base científica de la eugenesia en la comunidad científica anglosajona.

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